Posts Tagged ‘launa’

Clima de cama B

Es una noche fría y Launa se arregla para salir.
Marido -¿Por qué te vestiste?
Launa -¿No te acordás? Te dije que hoy había una reunión. Es cerca, me quedo un rato y vengo.
Marido -Ah, no, no me acordaba… (molesto) Estás saliendo mucho últimamente.
Launa -(tratando de disimular la culpa) Vuelvo enseguida… es que prometí que iba… (miente).

La culpa se evidenciaba en mi ropa. No me vestí provocativa como hubiera querido. Un pullover enorme oculta las ganas de encontrar quién lo quite.

La ciudad silenciosa. Algunas personas que se animan al frío se apuran para llegar a su destino.

Aceleré para evitar el semáforo rojo y pensé “Ni siquiera sé por qué voy”.

Franqueé la puerta y me encontré con un lugar lleno de gente tomado, riendo. Qué cosa rara, esa necesidad de tener un vaso de algo alcohólico que te habilite a reírte. Me gusta la gente audaz y sin excusas. Aunque claro que eso es justo lo contrario de lo que soy hoy.

Obviamente fui la primera. La falta de costumbre por no salir nunca me hace olvidar que todos llegan tarde, es una práctica local.

Cuando volvía de recorrer buscando a otros veo a mi amigo con una chica linda, Laotra.
Launa -¡Con qué excusa la habrás empaquetado, pirata!
Amigo -Pero, ¡no me dejás pasar una, che!
Laotra -En realidad yo le pedí que me acompañara, es que soy un poco tímida.- Y estalló en carcajadas. Eso y su imprudente escote gritaban lo contrario. Sin duda a Laotra también le gustaba inquietar a los hombres. Me encantan esas chicas malas.

Después de algunos comentarios filtro, de esos que te dicen a las claras quién es tonto, quién pacato y quién clasifica para intercambiar provocaciones, ya éramos amigas. Encontrar una chica así es un gran hallazgo. Sabía que era el principio de algo, pero no imaginé lo que el próximo encuentro provocaría.

Me fui sola; al irme, en la puerta un desconocido me dijo a modo de piropo “¡No te vayas!”. Mientras le sonreía me di cuenta que eso me había llegado. Mierda. Con qué poco.

Cumplí mi promesa de llegar temprano. Me desvestí evitando hacer ruido; el frío trepaba mis piernas.
-Maldita estufa- pensé recordando que se había roto hacía unos días.
Esa noche en Buenos Aires hacía frío. Y en mi cama hacía tiempo que faltaba la humedad y el calor.